ALGODÓN ORGÁNICO (ECOLÓGICO)
UN PRODUCTO DE FUTURO CON HISTORIA
Redescubrir el algodón orgánico es, sin lugar a dudas y sin el temor de caer en la exageración o pedantería, uno de los acontecimientos más relevantes que han ocurrido en el último siglo y en lo que llevamos de este. Me refiero a los beneficios que este hecho ha aportado al conjunto de las personas, tanto económico como de salud, al mismo tiempo de la magna función que ha ejercido en la prevención y protección del Medio Ambiente.
Efectivamente, las plantaciones del arbusto del algodón son de las que ocupan la mayor extensión de la tierra cultivable. La semilla y la borra de la planta del algodón tienen múltiples usos, el principal y más importante es para la fabricación de tejidos, pero también se utiliza en la industria de la alimentación, para abonos agrícolas, fabricación de bombas, harinas, cosmética, aislantes, etc.
Tradicionalmente el cultivo del algodón ha sido el principal sustento de muchos pueblos y comunidades, sobre todo de Asia, África y América. No en vano, la mitad de todos los tejidos que se producen actualmente en el Mundo son de algodón y casi la otra mitad de los tejidos lo llevan en composición con otras materias.
Desgraciadamente, no hace más de ochenta años, la industria moderna hizo su aparición en el campo con la pretensión de optimizar la producción agraria. Indiscutiblemente, aumenta la producción y facilita las labores del campo con la maquinaria.
Pero simultáneamente, introduce los productos químicos y sintéticos, la explotación intensiva de las tierras, los frigoríficos, la logística para globalizar los mercados, etc.
Como consecuencia de esta sobreexplotación, empieza una lenta degradación de la tierra y de sus nutrientes naturales, se contaminan las aguas freáticas y se elimina la biodiversidad.
El efecto de tanta substancia agresiva, nitratos, insecticidas, fungicidas, pesticidas y una larga lista de productos nocivos, no sólo arruinan los campos sino que producen catás